El INAH destina recursos para la rehabilitación de recintos históricos en la zona arqueológica como parte de la estrategia turística para el Mundial 2026
Tras permanecer cerrado al público por más de 20 años, el Museo de la Pintura Mural Teotihuacana “Beatriz de la Fuente” reabrirá sus puertas gracias a una inversión estratégica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Esta iniciativa forma parte de un plan maestro de restauración y modernización de la zona arqueológica de Teotihuacán, uno de los destinos culturales más visitados del país, que busca estar en óptimas condiciones para recibir a los miles de visitantes internacionales que se darán cita en México con motivo de la Copa del Mundo 2026. Los trabajos incluyen la actualización de sistemas de iluminación, climatización para la conservación de frescos y la renovación de la museografía original.
El proyecto de restauración no solo se enfoca en la infraestructura física, sino también en la preservación de los invaluables murales que ofrecen una ventana única a la cosmovisión de la antigua metrópoli. Especialistas del INAH han trabajado durante meses en la limpieza y estabilización de los pigmentos originales para garantizar que las obras puedan ser apreciadas sin riesgo de deterioro. Según las autoridades culturales, la reapertura de este recinto permitirá desahogar la carga de visitantes en las pirámides del Sol y la Luna, diversificando la oferta cultural y ofreciendo una experiencia más profunda sobre la vida cotidiana y artística de los teotihuacanos.
Además de la reapertura del museo, el plan contempla mejoras en la señalética bilingüe, accesibilidad para personas con discapacidad y el fortalecimiento de la seguridad en todo el perímetro de la zona. El director del INAH destacó que esta inversión es una oportunidad histórica para “poner al día” los sitios que son Patrimonio de la Humanidad, aprovechando la visibilidad global que brindará el torneo deportivo. Se espera que el museo esté operando a su máxima capacidad a principios de 2026, convirtiéndose en una parada obligatoria para los turistas que buscan combinar la pasión por el fútbol con la riqueza histórica de México.














