La mancha de crudo golpea la biodiversidad, la pesca y el turismo a días de la Semana Santa
Un derrame de hidrocarburo detectado a inicios de marzo en las playas de Pajapan se ha extendido por más de 230 kilómetros, afectando al menos ocho municipios de Veracruz y llegando hasta las costas de Tabasco. La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, confirmó que el incidente fue provocado por un buque de una empresa petrolera privada que operaba en el Golfo de México, deslindando a PEMEX de la responsabilidad directa, aunque la paraestatal colabora en las tareas de limpieza junto con la Secretaría de Marina y voluntarios.
El impacto ambiental es crítico, con reportes de muerte de tortugas marinas, manatíes y peces, además de daños en 17 arrecifes del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México. En el sector económico, más de mil 500 pescadores han perdido su sustento al contaminarse sus áreas de captura y artes de pesca. Municipios como Coatzacoalcos, Catemaco, Veracruz y Boca del Río también registran presencia de “chapopote”, lo que ha encendido las alarmas entre prestadores de servicios turísticos ante la proximidad de las vacaciones de Semana Santa.
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Profepa han iniciado investigaciones para determinar las sanciones correspondientes a la empresa responsable. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que se está trabajando de forma coordinada para contener el desastre, grupos ambientalistas como Greenpeace y CEMDA exigen protocolos de remediación más estrictos y una atención urgente para proteger la salud de los habitantes de las 39 localidades afectadas por este desastre ambiental.















