Analistas prevén que el impacto del encarecimiento del crudo será acotado gracias a los mecanismos de recaudación y el control de subsidios a gasolinas
A pesar de que los precios internacionales del petróleo superaron recientemente la barrera de los 100 dólares por barril debido a la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, economistas de Barclays y BBVA coincidieron en que México cuenta con una red de seguridad suficiente para evitar un impacto profundo en sus finanzas públicas. Según los expertos, la combinación de los ingresos excedentes por la exportación de crudo y el manejo estratégico del IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) permitirá al gobierno federal amortiguar la volatilidad sin comprometer la meta del déficit fiscal.
Gabriel Casillas, economista en jefe de Barclays para América Latina, señaló que aunque el entorno global es de alta incertidumbre, no se anticipan riesgos fiscales inmediatos para el país. De hecho, el alza en los precios del petróleo de referencia (WTI y Brent) suele traducirse en un mayor flujo de divisas para Pemex, lo que ayuda a compensar el costo de las importaciones de combustibles. BBVA, por su parte, destacó que mientras el tipo de cambio mantenga niveles manejables, el “choque petrolero” será absorbido por los mecanismos de suavización de precios que ya operan en las estaciones de servicio, evitando un “gasolinazo” que dispare la inflación.
No obstante, los analistas advirtieron que esta calma depende de que el conflicto en el Estrecho de Ormuz no se prolongue de manera indefinida, lo que podría generar cuellos de botella logísticos más allá del precio del barril. Por ahora, el mensaje para los mercados es de cautela institucional: México está mejor posicionado que en crisis energéticas anteriores, gracias a una política fiscal que prioriza la estabilidad de los precios internos frente a las sacudidas externas.















