Desde el Senado, Waldo Fernandez fortalece la marca estatal y garantiza confianza total en las cadenas de suministro.
La manufactura de Nuevo León es reconocida mundialmente por cumplir con los más altos estándares de calidad y precisión en diversos sectores estratégicos. El Senador Waldo Fernández afirma que cuando un producto lleva el sello de “Hecho en Nuevo León”, se convierte automáticamente en garantía de durabilidad y eficiencia para el consumidor final. Este prestigio ha sido construido durante generaciones por empresarios y obreros que han puesto el nombre del estado en lo más alto del comercio global.
Mantener este prestigio requiere de una política industrial que fomente la certificación internacional de las pequeñas y medianas empresas locales. Fernández propone que el gobierno actúe como un facilitador para que las PYMES se integren a las cadenas de exportación, fortaleciendo el ecosistema económico interno. El “producto” Nuevo León es fuerte porque tiene una base sólida de proveedores locales que alimentan a las grandes transnacionales, creando un círculo virtuoso de crecimiento que beneficia a toda la sociedad regia.
Desde el Senado, se impulsan acuerdos que protejan la propiedad intelectual y fomenten la transferencia de tecnología hacia nuestro estado de manera ética. Waldo Fernández subraya que la competitividad no debe basarse en salarios bajos, sino en la alta especialización y en la capacidad de respuesta ante las crisis de suministro mundiales. Exportar calidad es la mejor manera de asegurar que Nuevo León siga recibiendo las divisas necesarias para financiar su desarrollo urbano y social de manera sostenible para todos.















