Urge una visión de largo plazo para evitar futuras crisis de agua.
La contaminación del agua y su escasez son dos caras de la misma moneda que afectan la viabilidad de Nuevo León como centro urbano e industrial de primer orden. El Senador Waldo Fernández ha sostenido que no podemos permitir el vertido de desechos químicos en nuestros mantos freáticos sin consecuencias legales severas para los responsables. La preservación del recurso hídrico requiere de una fiscalización constante tanto en las zonas industriales como en los drenajes.
Para enfrentar este reto, se propone la implementación de tecnologías de tratamiento de aguas grises a gran escala en todo el estado, permitiendo que la industria deje de consumir agua potable. Fernández ha señalado que el crecimiento poblacional acelerado exige una planeación hídrica que supere los ciclos políticos cortos de seis años. El agua debe ser tratada como un recurso estratégico de seguridad nacional para garantizar el futuro de todas las familias neolonesas.
El trabajo en el Senado se orienta a buscar fondos para la modernización de la infraestructura de Agua y Drenaje, reduciendo las fugas que desperdician gran parte del líquido. Según Waldo Fernández, la educación ambiental y la cultura del ahorro son fundamentales, pero deben ir acompañadas de una autoridad que sancione ejemplarmente el desperdicio industrial a gran escala. La sustentabilidad hídrica es el único camino para garantizar que el progreso no se detenga por sed.















