La dirigencia nacional de Morena acordó implementar nuevos mecanismos de control en la selección de sus candidatos tras el escándalo de Diego ‘N’, alcalde de Tequila, Jalisco, detenido por supuestos vínculos con el crimen organizado. Durante la sesión del Consejo Consultivo, la dirigente Luisa María Alcalde y el gobernador Alfonso Durazo ratificaron que, si bien la encuesta seguirá siendo el método principal, la popularidad ya no será el único factor determinante. El objetivo es evitar que personajes con perfiles delictivos utilicen las siglas del partido para alcanzar el poder.
Arturo Martínez Núñez, integrante del consejo, fue enfático al señalar que “el más popular puede ser el más pillo”, reconociendo que la metodología actual presenta vulnerabilidades frente a infiltraciones de redes criminales. Para mitigar estos riesgos, Morena fortalecerá la formación política de sus aspirantes y mantendrá la colaboración con la Fiscalía General de la República (FGR) para verificar antecedentes. Estas medidas buscan blindar los procesos electorales de 2027 y asegurar que los funcionarios electos mantengan la integridad institucional exigida por la militancia y la ciudadanía.
Complementario a estos filtros, el partido impulsa una iniciativa para eliminar el fuero en todos los niveles de gobierno, una estrategia diseñada para combatir la impunidad y facilitar investigaciones contra servidores públicos en activo. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó previamente que ya existían múltiples denuncias contra el edil de Tequila, lo que ha acelerado la urgencia de estas reformas internas. Con este movimiento, Morena intenta desmarcarse de cualquier sospecha de complicidad y reforzar su discurso de cero tolerancia a la corrupción y al narcotráfico.















