Kanye West, ahora conocido como «Ye», ofreció dos conciertos en la Monumental Plaza de Toros México que se convirtieron en eventos culturales más allá de la música. La noche estuvo llena de energía con un repertorio que incluyó clásicos de su carrera y nuevas interpretaciones, pero el momento más destacado fue cuando invitó a su hija North West, de 12 años, a subir al escenario. Juntos interpretaron canciones como «Only One» y partes de «Talking / Once Again», además de que North presentó su propio sencillo «Piercing on My Hand», demostrando que sigue los pasos musicales de su padre.
Desde que se confirmó la visita del rapero de 48 años a la capital mexicana, la expectativa giró en torno no solo al show, sino a todo lo que implica tener a esta figura cultural en la ciudad. West fue visto en Pujol, el restaurante de Enrique Olvera que es referencia global de la gastronomía mexicana, donde saludó a fans y convivió con el staff. En redes sociales también circularon videos y fotos que lo muestran moviéndose por distintos puntos de la ciudad, confirmando que no solo vino a presentarse, sino a vivir la experiencia completa de estar en CDMX.
La producción del espectáculo fue supervisada por el propio Ye, conocido por su enfoque visual y sonoro inmersivo, convirtiendo a la Plaza de Toros en el epicentro cultural del año. El setlist oficial del show, que combina distintas eras del músico desde clásicos que definieron los 2000 hasta piezas más recientes, fue celebrado por fans veteranos y nuevas generaciones. Para quienes no consiguieron boleto, el concierto estuvo disponible vía ViX Premium, permitiendo que fans de todo el país se sumaran a la experiencia en tiempo real.















