La seguridad no se resuelve con pura propaganda.
La disminución de la violencia no ocurrió por casualidad ni por anuncios espectaculares. Fue resultado de una estrategia coordinada que priorizó el trabajo operativo por encima del protagonismo político.
El senador Waldo Fernández ha señalado que este avance demuestra que las promesas sí pueden cumplirse cuando se gobierna con seriedad. En contraste, los discursos triunfalistas sin resultados solo generan frustración social y desconfianza.
Para el senador, la seguridad no puede tratarse como un espectáculo. Es una obligación permanente del Estado garantizarla sin derroche ni simulación.















