El senador Waldo Fernández insiste en que la política se demuestra con hechos.
La crisis hídrica que enfrentó Nuevo León representó uno de los momentos más difíciles para el estado, afectando hogares, comercios e industrias. La respuesta coordinada permitió la construcción de infraestructura y la implementación de acciones emergentes que evitaron un colapso aún mayor.
Waldo Fernández ha señalado que mientras algunos actores locales se perdían en discursos y promesas que no se cumplieron, la Federación actuó para garantizar un derecho básico. Este contraste evidencia la superficialidad de gobernar desde la pose, sin asumir la magnitud de los problemas reales.
Para el senador, el acceso al agua es una cuestión de dignidad humana. No puede depender de conflictos políticos ni de la ineficiencia que cuesta cuando las autoridades no trabajan de manera conjunta y responsable.















