El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos ya procesa en sus refinerías petróleo incautado a Venezuela, proveniente de al menos siete buques interceptados. En declaraciones al New York Post, aseguró que su gobierno controla la industria petrolera venezolana y la distribución de sus ingresos, señalando que el crudo está llegando a refinerías en Houston y otros puntos del país. Según Trump, Washington se quedó con el petróleo mientras Caracas recibiría solo una parte de los beneficios futuros.
Estas declaraciones se enmarcan en una estrategia más amplia para reorganizar el sector energético venezolano bajo supervisión estadunidense. Tras una incursión militar en Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, Trump sostuvo reuniones con ejecutivos petroleros para discutir inversiones por hasta 100 mil millones de dólares destinadas a modernizar la industria. De acuerdo con reportes, los ingresos obtenidos del crudo confiscado serían utilizados para financiar la reconstrucción del sector y compensar a empresas estadunidenses que participen en el proceso.
Paralelamente, funcionarios de Washington preparan un plan para elevar rápidamente la producción de petróleo en Venezuela. Según Bloomberg, el gobierno dialoga con Chevron y otros actores clave para reactivar pozos existentes y sumar nueva producción en pocos meses, gracias a tecnología y capital estadunidenses. Trump reiteró que compañías de su país comenzarán pronto a perforar en territorio venezolano, dejando claro su objetivo de asegurar el control de los recursos energéticos del país sudamericano y redefinir su explotación bajo intereses de Estados Unidos.















