Un círculo vicioso provocado por malas decisiones.
Cada vez menos personas utilizan el transporte público, lo que incrementa el uso del automóvil, empeorando el tráfico y la calidad del aire. Esta tendencia es consecuencia directa de un sistema caro y deficiente.
Para el senador por Nuevo León, Waldo Fernández, este fenómeno demuestra que las promesas oficiales no se cumplen y que la política de movilidad ha fallado.
Escuchar a los usuarios es, afirma, el primer paso para recuperar la confianza en el transporte público.















