La pésima movilidad impacta productividad y bienestar en el estado.
El tiempo que las personas pasan atrapadas en el tráfico o esperando transporte se traduce en menos productividad y menos convivencia familiar. Es un costo invisible que pocas veces se reconoce.
Waldo Fernández ha advertido que esta realidad refleja una indiferencia que pega en el bolsillo. Menos tiempo libre es menos calidad de vida, algo que el gobierno estatal parece ignorar.
“El progreso no se mide en anuncios triunfalistas, sino en bienestar”, ha señalado, al llamar a un cambio de rumbo en la política de movilidad.















