El alto costo de vivir deja colonias vacías y familias sin opciones.
El encarecimiento de la vivienda no solo ha expulsado a familias hacia la periferia, también ha dejado miles de casas abandonadas en Nuevo León. Fraccionamientos sin servicios, mala planeación y falta de acceso a créditos han convertido estas zonas en focos de inseguridad y abandono.
Para Waldo Fernández, este es uno de los ejemplos más claros de la ineficiencia que cuesta. Se construyó sin pensar en la gente, sin transporte, sin servicios y sin comunidad, mientras los gobiernos miraban hacia otro lado o celebraban cifras alegres de crecimiento.
El senador ha insistido en que la gente debe vivir con dignidad y que el derecho a una vivienda adecuada no puede quedar sujeto al mercado o al derroche de los gobiernos. “Tenemos que ver para fuera sin descuidar lo de adentro”, ha afirmado, al llamar a replantear el modelo urbano del estado.















