Un buque petrolero procedente de México arribó a La Habana con 85 mil barriles de crudo, en un contexto marcado por la crisis en Venezuela, antiguo principal proveedor energético de Cuba. El cargamento salió del puerto de Coatzacoalcos con destino a la refinería Ñico López.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que México se ha convertido en un proveedor relevante para la isla, aunque aseguró que los envíos no superan los niveles históricos y se realizan bajo contratos o esquemas de ayuda humanitaria.
El envío ocurre en un escenario de presión política internacional, luego de que Estados Unidos tomara control del petróleo venezolano y lanzara advertencias a México. Analistas advierten que Washington podría incrementar la presión para frenar el suministro de crudo mexicano a Cuba.















