Europa registra un aumento de casos de influenza, principalmente la variante H3N2, denominada “supergripa” por los medios. Sin embargo, no es un virus nuevo ni más letal: la vacuna anual protege, los antivirales siguen siendo eficaces y no hay evidencia de mayor mortalidad. El fenómeno se debe al “escape inmunológico”, que permite reinfecciones leves aunque reduzcan significativamente casos graves.
Reino Unido reportó que 80 % de sus casos corresponden a H3N2, variante conocida desde la pandemia de Hong Kong de 1968. Históricamente, la influenza ha causado cuatro pandemias, siendo la de 1918 la más mortal (50-100 millones de fallecidos) y la de 2009 la menos grave gracias a medidas oportunas. Una de cada mil personas infectadas puede morir, por lo que no es una enfermedad trivial.
Para protegernos: vacunarse (especialmente grupos vulnerables), ventilar espacios, lavarse manos, usar cubrebocas con síntomas y evitar sitios concurridos si se está enfermo. No hay supergripa; ciencia y prevención controlan mejor que el pánico.















