El diputado local de Morena Mario Soto rechazó el juicio político contra el gobernador Samuel García argumentando que su destitución favorecería al PRI y al PAN, quienes nombrarían al interino; también negó presiones internas tras renunciar a la coordinación de la bancada morenista.
Un día después de renunciar a la coordinación de la bancada de Morena en el Congreso local de Nuevo León, el diputado Mario Soto afirmó que no impulsará ni respaldará un juicio político contra el gobernador Samuel García, a pesar de reconocer que no es afín al mandatario estatal. Su argumento central es que, si prosperara una destitución, la mayoría legislativa en manos de PRI y PAN sería la que nombraría al gobernador interino, lo que en su opinión sería el peor escenario posible para la llamada Cuarta Transformación en el estado.
Soto calificó los juicios políticos como un “show” mediático y sostuvo que los actos de corrupción deben atenderse a través de las Fiscalías y de procesos de revocación de mandato, no mediante procedimientos legislativos. Aunque evitó adelantar su voto ante un eventual dictamen, reiteró que en esta etapa de su mandato no será promotor de ningún procedimiento de ese tipo.
El legislador desmintió que su salida de la coordinación obedezca a presiones internas relacionadas con el juicio político. Explicó que desde que asumió el cargo planteó que fuera rotativo y que, al concluir el periodo ordinario, había decidido dejar la responsabilidad para dedicar más tiempo al trabajo territorial en el municipio de García. Negó haber recibido instrucciones de la dirigencia estatal o nacional de Morena, ni de Samuel García, sobre las votaciones vinculadas al procedimiento por presuntas triangulaciones de recursos.















